XXXVIII Vuelta a la Comunidad de Madrid
Vuelta a Madrid
Llegaba uno de los objetivos de la temporada y una de las carreras que más ilusión me hacía correr. Si hace cuatro años cundo fui por primera vez con mi abuelo a ver una etapa de esta vuelta me hubiesen dicho que en mi primer año en la categoría ya iba a tener la oportunidad de participar en esta carrera no me lo hubiese creído. La vuelta de "casa", por las carreteras que tantas veces he entrenado y con la gente que me conoce apoyándome desde la cuneta. Aunque desde el inicio de temporada supe que mi participación era posible en la prueba, visto el nivel de la categoría y mis resultados anteriores sabía que iba a ser muy difícil acabar las etapas en tiempo. A pesar de ello, estaba muy motivado y centrado en darlo todo y tratar de terminar.
La primera etapa tenía salida y llegada en Móstoles. Subíamos hasta Valdemorillo haciendo un doble bucle para después volver a Móstoles. Aguanté unos veinte kilómetros en el pelotón, cuando a la salida de un pueblo el viento y un pequeño repecho hicieron que el pelotón se cortase y aunque junto con algunos compañeros estuve a punto de volver a entrar en el gran grupo, en la subida a Valdemorillo me descolgué definitivamente. Después de la bajada, rodé un rato en solitario cuando justo antes de afrontar de nuevo la subida a Valdemorillo me alcanzó el último grupo y con él llegué a meta en tiempo. Acabé muy contento por haber sido capaz de entrar en control en una de las mejores vueltas por etapas de la categoría y de poder salir el día siguiente.
La segunda etapa salía y llegaba a Alcalá de Henares y dábamos dos vueltas a un circuito que contenía las subidas a Villalbilla, Loranca, Nuevo Baztán y Valverde. No empecé la etapa con buen pie, ya que pinché calentando, pero hubo suerte y la rueda de repuesto del equipo encajó perfecta en la bici sin mucho fallo en los piñones ni en los frenos. Los primeros 20 kilómetros eran prácticamente ascendentes y no pude seguir el ritmo del pelotón, luché entre coches hasta el pie de la subida a Loranca donde pude unirme a un grupo gracias a la ayuda de Raúl desde el coche de equipo. Después, en el grupo que se formó tras coronar la subida y la ayuda de las furgonetas de cierre de carrera fuimos cogiendo ciclistas y pudimos acabar la etapa en tiempo. Me dejó bastante mal sabor de boca quedarme tan pronto y tener que ir tanto tiempo remolcado por las furgonetas, pero si otros lo hacen no me voy a quedar tirado yo solo.
La tercera etapa salía y llegaba a Parla y transcurría por las carreteras que me vieron empezar a competir con el equipo +Vatios y por las que normalmente entreno, así que me hacía especial ilusión correrla. Se salió muy rápido, con 10 kilómetros por encima de los 55 km/h. En la subida a la Nueva no pude entrar bien colocado por el alto ritmo de carrera y me descolgué del pelotón. Ninguno de los días me había notado bien de fuerzas, seguramente por el calor, que pese haber estado intentando aclimatar al cuerpo las semanas anteriores salir a las 15:30 de la tarde en todas las etapas no ayudó, pero por lo que se hablaba en el pelotón, nadie se encontraba bien del todo. Fue un poco frustrante ver que era incapaz de seguir el ritmo del grupo mientras que el resto iban cogiendo avituallamiento. Esto me demuestra que aún hay trabajo por hacer y me motiva a seguir entrenando, para que si vuelvo a tener la oportunidad de participar en carreras de este nivel ser capaz de dar la talla y poder acabar las etapas por mis propios medios sin ayudas externas. Después de la Nueva, perdí la fila de coches y ya me fue imposible volver a entrar al pelotón. El coche escoba me obligó a retirarme, puesto que iba a ser prácticamente imposible que entrase en tiempo.
La cuarta etapa era la etapa reina, con salida de Galapagar y llegada en San Lorenzo del Escorial, tras varios pasos por la Cruz Verde en sus distintas vertientes para completar 150 kilómetros con más de 3000 metros de desnivel positivo. Pese a no poder salir por no acabar la etapa del día anterior, me quedé ayudando al equipo a limpiar bidones, neveras, preparando medias con hielo e intentando que no les faltase de nada a mis compañeros de equipo. Durante la etapa pude ir de copiloto con Raúl en el coche, una experiencia que disfruté mucho y que me sirve para seguir aprendiendo de cara a una futura etapa dentro del mundillo como director deportivo en algún equipo.

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