XXXIII Vuelta a Valladolid

Vuelta a Valladolid

Llegaba uno de mis objetivos de la temporada, la Vuelta a Valladolid, por su terreno, por su importancia y porque correr en las tierras de los que empiezan por "R", que ahora mismo son mis referentes dentro de este mundillo, me hacía especial ilusión. También quería quitarme el mal sabor de boca que me dejó tener que retirarme de la carrera el año pasado por una caída en la primera etapa. Además, esta carrera me serviría de preparación para el Campeonato de Madrid de la siguiente semana y en el segundo sector de la etapa del sábado había una contrarreloj que había estado preparando con mucho cariño junto a mi padre y mi preparador físico. Bueno pues, estoy escribiendo esto con una mano solo, que casi no puedo ni meter las mayúsculas en el teclado, porque la otra la tengo en un cabestrillo que me va a acompañar durante los próximos quince días. Así que, como podéis intuir, muy bien no ha ido.

 Etapa 1

Primera etapa de las cuatro que componían la vuelta. Prácticamente llana, principales peligros, el aire y las montoneras. Empecé bien colocado, por si algún equipo quería cortar la carrera desde el principio, pero tras varios momentos de tensión los recuerdos de la caída del año pasado hicieron que me fuese retrasando cada vez más. Y, en el km 25 aproximadamente, se produjo la primera montonera, en la que se vio involucrado mi compañero Guille. Yo me comí un tapón histórico que me hizo perder al pelotón. Después, tocó remar entre coches unos 30kms junto a Guille para volver a entrar al grupo. Tras varias caídas más, la carrera se seleccionó en el último premio de montaña, un falso llano en el que se hicieron abanicos y el pelotón se dividió en dos grandes grupos. Yo me quedé en el segundo y perdí en meta unos 8min con el ganador y 6min con el pelotón.


Etapa 2a

El sábado teníamos doble sector, por la mañana etapa corta no muy complicada y por la tarde la crono que tantas ganas tenía de correr. En los primeros kilómetros de la etapa de la mañana teníamos una subida en la que aguanté bien en el pelotón. Poco después la carretera se estrechaba en un paso por un pueblo. Así que, haciendo eslalom entre la gente en la bajada del puerto a rueda de mi amigo Nicky conseguí solventar ese tramo complicado en cabeza del pelotón. Tras ello me relajé un poco y fui a la parte trasera del grupo a tomarme un gel y recuperar un poco. Error, con esta gente no te puedes relajar ni un momento, y cuando estaba intentando volver a colocarme delante, montonera. Frené y, cuando pensaba que ya la había librado me embistieron por detrás saliendo despedido hacia delante sin esperar el golpe. Como consecuencia de ello, se me salió el hombro y tuve que abandonar la carrera lleno de rabia y frustración por no poder disputar la crono de por la tarde y por, casi seguro, ser baja para el Campeonato de Madrid. Ya en la ambulancia, el médico de carrera me colocó el hombro y al no ser la lesión muy urgente me llevaron en la ambulancia detrás de carrera hasta el fin de la etapa. En los 40kms que quedaban, al verme allí solo sentado, rodeado de aparatos raros que botaban con los baches y con el brazo en un cabestrillo, me dio tiempo para reflexionar si todo esto, en realidad vale la pena. Si todas las horas entrenando valen la pena; si el sacrificio que supone controlar todos los días lo que como vale la pena; si meterte en un pelotón con más de ciento cincuenta ciclistas jugándote el pellejo para luego hacer el 74, por ejemplo, vale la pena; si condicionar la vida de mis padres y de mi familia para esto del ciclismo vale la pena. Aún no lo se, sigo pensando en ello. Creo que en unos días cuando vaya recuperándome del hombro y de las heridas, gracias al apoyo y ayuda de mi familia volveré a tener ganas no de subirme a una bici, que eso estoy seguro de que no lo voy a perder nunca, sino de meterme en un pelotón a jugar a ser ciclistas con un número enganchado en la espalda. Espero que sí, y tener mejor suerte la próxima vez. 

Muchas veces dicen que los ciclistas somos de otra pasta, yo no lo creo, nos caemos y nos duele igual, lo que tenemos los ciclistas es mucha pasión por nuestro deporte, y eso nos hace volver  a ponernos un dorsal, y a sentir la adrenalina que supone ir dándole en el culo al de delante para que nos deje pasar por un hueco que casi no existe, pero te metes, porque no llevas entrenados más diez mil kilómetros en el año para que luego el miedo se apodere de ti en carrera.

Con todo y con eso, al llegar a meta mis padres me llevaron al hospital, donde descartamos que tuviera algún hueso roto. Después, fuimos a disfrutar de la crono y a animar a los compañeros y amigos que seguían en carrera. Al día siguiente también fuimos a apoyar a los compañeros, aunque del equipo solo lograse acabar Carlitos, tuvo una gran actuación entrando entre los 20 primeros en la última etapa. Desear una pronta recuperación a mis compañeros también caídos en batalla, David y Guille y a Fran agradecerle su apoyo durante el finde tras quedarse cortado por una montonera el primer día y no poder acabar en tiempo.

 

En resumen, una vuelta muy accidentada para el equipo, que me deja sin poder correr en el Jarama, así que no sé que pasará con la Copa de Madrid. Una pena porque tenía mucha confianza en mí mismo tras el desempeño en el Circuito Cántabro, pero bueno, como nos dice un sabio "champán o cuneta". Esta vez tocó cuneta, espero que la próxima toque champán o que la cuneta esté un poco más blanda,

Agradecer como siempre al staff y patrocinadores del C.C.Galapagar. A George por su compromiso con el equipo y por acompañarnos hasta el final en esta quimera de carrera. A Félix, mi preparador, por seguir confiando en mí y al que quería dar una alegría en esta vuelta, pero eso de hacerlo bien en las carreras parece que no va conmigo últimamente. A JuanJe, que el año pasado me permitió vivir esta vuelta desde el coche y me dio muchos consejos que estoy poniendo en práctica este año. A los médicos de la carrera por su buen trato. A mis compañeros y sus familias, por hacer este fin de semana un poco menos complicado de lo que por sí ya ha sido. A todos los que me mandáis mensajes de apoyo. A mi familia por su cariño en estos momentos difíciles. A mis padres, que sin ellos nada de esto sería posible y que van a tener que cuidar de un "manquito" con heridas y golpes por todo el cuerpo durante unos días. Y a todos los que estéis leyendo esto. Muchas gracias!!

Ahora vienen unas semanas sin blogs (y sin carreras) para recuperarme bien del hombro y esperemos retomar la forma para cerrar bien la temporada. Nos vemos!!!🚂👋

 

 

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